Dirección de empresa: un complejo juego de equilibrios.

El mercado es un tablero de ajedrez en el que hay que saber mantener el equilibrio de cada jugada para, actuando en el corto plazo, ganar al final la partida. Y la estrategia aterrizada juega un papel fundamental.

Navegar en aguas turbulentas ofrece una experiencia sin igual al tener que enfrentarse a dominar el barco, manteniendo el equilibro frente al mar bravo, anticipar la próxima ola que puede ser crítica para naufragar y mantener el rumbo al puerto de destino. Este juego de equilibrios también se necesita dominar en el actual mundo de la empresa en el que es necesario saber gestionar el corto y el largo plazo, la rentabilidad frente al crecimiento o el todo frente a las partes, porque el principal reto es saber cómo alcanzar varios objetivos al mismo tiempo.

El problema no es ser más rentable o incrementar más los ingresos; el problema es hacer ambas cosas al mismo tiempo y, además, hay que producir simultáneamente los resultados de hoy y los de mañana. ¿Se puede? Se tiene que poder. En la época en que las personas vivían en chozas de barro, afrontaban la difícil disyuntiva entre la luz y el calor: abrir un hueco en un lado de la choza y dejar tanto la luz exterior como el frío, o tapar todas las aberturas y sentir calor pero a oscuras. La “estrategia” del vidrio ofreció la solución: dejar entrar la luz y no el frío.

Muchos dilemas como el anterior se plantean día a día en el mundo de la empresa y todo ello se soluciona con estrategia, bien definida y mejor ejecutada, ya que el mercado es un tablero de ajedrez y tenemos que saber manejar muy bien las piezas para dar jaque mate y hacernos con la partida.

Pero, cómo debemos plantear la partida en el mundo de la empresa para poder hacer ese jaque mate:

1.      Poniendo en el centro al cliente. Debemos dar al cliente aquellos productos o servicios que satisfagan una necesidad detectada en el mercado.

2.      Diferenciarnos frente a la competencia. En línea con satisfacer al cliente sus necesidades, debemos hacerlo proporcionándoselo de forma que nos diferencie de la competencia. El cliente es siempre el que elige comparando las opciones disponibles en el mercado.

3.      Respetando las reglas del mercado. Es necesario tener en cuenta las condiciones regulatorias del mercado en el que estamos operando para respetar sus “reglas del juego”.

4.      Gestionando de forma óptima los recursos. En el juego de equilibrios de la empresa es necesario ser eficaces y eficientes es decir alcanzar los objetivos optimizando al máximo los recursos.

5.      Todo lo anterior nos lleva a “hacer negocio”. Si cumplimos las “reglas” anteriores en la partida que libramos en el mercado, la empresa necesariamente cumplirá con su objetivo de ser rentable.

Estas cinco premisas son la base para jugar bien, pero siempre estando alerta de cómo evoluciona el entorno, qué hace la competencia y, sobre todo, qué necesidades tiene el cliente. Sencillo, pero no fácil.

José Ángel Morales Medrano
Socio – Director
Musashi asesores consultores

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