El éxito de un empresario: ¿casualidad, método o experiencia?

Ser un empresario de éxito está soportado en cimientos que muchos llaman suerte pero, como toda profesión, ser empresario es un oficio y a tener oficio no se llega por los caprichos del destino.

Para ver un puzle terminado es necesario buscar cada una de las piezas que lo componen y encajarlas en el lugar adecuado, de lo contrario se tendrá un puñado de trozos de cartón esparcidos sobre una superficie sabiendo que, unidos todos, darán un buen resultado pero que debido a la falta de paciencia, análisis y dedicación, el resultado final será un puzle a medias que permitirá intuir cuál sería ese resultado final que jamás se obtendrá. Y esa falta de consistencia en el que realiza el puzle es la que hace que su trabajo, finalmente, sea un fracaso. Para hacer un puzle hay que tener diversas cualidades: habilidad espacial, visualización pensando en tres dimensiones, sensibilidad, capacidad de análisis y síntesis, pensamiento lógico, etc. Cualidades que si no se tienen y nos gusta hacer puzles es necesario trabajar.

Si trasladamos este ejemplo al mundo de la empresa nos encontramos con una situación similar de tal forma que el éxito como empresario viene determinado por las habilidades personales que tiene que desarrollar en el transcurso de su “trabajo” y, dominando cada una de esas cualidades y de cómo las interrelaciona, permitirá desarrollar un estilo de dirección que le hará poseedor de las características necesarias para lograr el éxito como responsable máximo de la empresa.

Las cinco áreas en las que, normalmente, se tiene que desenvolver el propietario de una empresa son las siguientes:

  1. Dirección.
  2. Comunicación y relaciones personales.
  3. Organización.
  4. Gestión.
  5. Control

No obstante, el éxito también está soportado en determinados conocimientos técnicos y especializados, que tienen muchos empresarios y que están relacionados con el sector en el que se desarrolla la empresa. Ser un especialista en un sector otorga mayores garantías de éxito.

Pero, como en la construcción de un puzle el empresario también aprende por la experiencia del “hacer” como resultado de un constante proceso de “prueba y error”, es decir, su éxito se soporta en fracasos que le han ayudado a aprender.

También las relaciones que el empresario establece con terceros: personal, clientes, proveedores, instituciones, etc., le son muy útiles tanto comercialmente, como “palancas” de solución a problemas que en el día a día se le van presentando.

Y, para los escépticos, les diré que en la dirección de empresas la intuición juega un importante papel a la hora de tomar decisiones. Esa intuición es el resultado de los procesos mentales inconscientes que vienen de la relación que el empresario establece con las cosas que aparentemente están desvinculadas. No descubrimos nada nuevo, ya que esa intuición, que muchas veces aparece cuando más se necesita, es la consecuencia de las experiencias acumuladas en el cerebro del empresario y que le permiten establecer relaciones útiles entre ellas.

Espero que tras su lectura haya encontrado respuesta a la cuestión planteada en el título de este nuevo post…

José Ángel Morales Medrano                                                                                                Socio – Director Musashi asesores consultores

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